Lo que no consigan siete asociaciones....
Pincha, pincha.. Te interesa saber lo qué pasó en Hortaleza, y su cabalgata "participativa" alternativa. Carbón para la concejala del PP!!!!!!
Te pica el gusanillo?
Te pica más?
Cómo fué?
EXITOSA!!
Pincha, pincha.. Te interesa saber lo qué pasó en Hortaleza, y su cabalgata "participativa" alternativa. Carbón para la concejala del PP!!!!!!
Te pica el gusanillo?
Te pica más?
Cómo fué?
EXITOSA!!
Transcurre casi sin querer, y sigilosa se va impregnando aquí y allá hasta hacerse dueña de tu día a día. No es imperativa. Ni escandalosa. Es tranquila y moldeable. Parece un gato aprendiendo a jugar. Muerto de miedo, y de ganas. Todo sin querer. Asi. Porque sí. No es perfecto?
Pierdo la aldaba de tu puerta, en el río del pueblo donde te he conocido, quince años después del primer encuentro.
Donde estás??.........................Hay alguien ahí??
El hedor a podredumbre divina y humana, genera una pelicula de polución moral sobre el país Vaticano que reluce ya desde la via de la conciliacione.
Quizá por los cientos de coches de alto standing que allí se apilan.
Quizá por las multitudinarias congregaciones de guardaespaldas, hombres de negro, pinganillo y maletín.
Quizá por las absurdeces fuera de siglo.
Vaticano es, a los ojos del visitante ateo, un mercadillo interminable, incoherente, infiel a los mandamientos que reza. Roba despiadadamente al viajante devoto, entregado, anonadado por el esplendor de la riqueza, que a él se le considera pecado. Cruces de oro, piedras preciosas bordadas sobre ostentosas togas para dar misa y recordar cada domingo sus mandamientos.
No robarás. No robarás.
No robarás. No robarás.
Vaticano. Paloma frente a basilica de san pedro.
Si la paz hoy renovase icono, ella sería la candidata perfecta. Desnutrida, sucia, y rodeada de hipócritas.

Bienaventurada la casualidad que desvía todas las miradas al verde campo de batalla Italia - Francia en la eurocopa. Las calles están casi vacias. Lloviznea. El olor a húmedo, la noche que se echa encima... la soledad...
Roma nos da la bienvenida con el mejor de los paseos. El sobrecogedor primer encuentro con el panteon. La fontana de trevi. El ruido del agua en la plaza sola. Repica su llamada. Se alarga por el callejón. Aún no se qué me voy a encontrar.
Como furtivas citas a ciegas, sin opción a foto, con los pies mojados y el tiempo a solas milimetrado por el árbitro.
Italia gana la batalla.. y empieza la guerra. Gritos, bocinazos y celebraciones varias. Toca retirada. Volvemos a casa. A Palacio.
Tengo que reconocer que me cago de miedo subiendo las escaleras. Este palazzo necesita una reforma, y algo más de luz.
Se acaba el dia y caemos rendidos en la cama, sobre un escenario de teatro, empapelado de obras de Shakespeare, Wilde, Auden y demás familia.
Reconozco que no me puedo dormir.
Pues no hace tanto tiempo, pero parece una eternidad!
Reconozco que he sido muy feliz.
Con las ganas de los veintipocos, y la energía que inyectan las grandes decepciones, decidi empezar de cero y centrarme en todo eso que irremediablemente me hacía feliz. Educación social y literatura. Libertad y libertinaje. El calor de los valores, de los proyectos, de los compañeros de piso, de cama, de vida..
El agujero del bolsillo. El exhibicionista de enfrente.. La abuelilla feliz de arriba, fielmente interesada de un negro y puntualidad rigurosas, asomada, instalada.
La gotera sobre la taza del vater. El paraguas comunitario.
La nariz morada y sola, que me nutre al otro lado del edredón, todo el primer invierno. La estufita de Valencia. La bronca de la factura.
La secuencia de "pijamas" apiñados bajo la manta del minisofá y el desayuno. Cualquier domingo. Bien entrada la tarde y la resaca.
Los cuatro. Cuatro ilusiones bien distintas. Grandes desilusiones también. Y Yon se arranca con un guitarreo tremendo. No hay nada como tener claros los objetivos..
Cada "camino" que he compartido gracias a mi trabajo. Los niños, los adultos, los compañeros, algunos jefes. Amejhor. Las tertulias literarias. Toda esa gente. Mario Merlino. Una etapa llena de nutrientes.
Reconozco que he sido muy feliz. Y me siento tremendamente orgullosa de haber aprendido a vivir de otra manera, y disfrutar, y aprender de todo lo que cada uno tiene de especial. Pasar del tener, al ser. En realidad siempre he sido. Sólo había que encontrar el lugar donde serlo.
Entre humos y azulejos rotos, entre libros, amantes y migraciones laborales, entre unos y otros, inevitablemente bajó la marea de los grandes desengaños, y poco a poco fuí apareciendo por piezas en este sofá naranja donde hoy escribo. Donde hoy espero que Phil me sorprenda con una tempura.
Y el circense más difícil todavía. Aprender y respetar que otros son felices en su egocentrismo, mintiendo para sobrevivir a la verdad, descalificando a las personas para hacerlas crecer (?) o para crecerse. Aprender o más bien recordar, tener siempre presente que no es una verdad absoluta. Aunque el ejemplo esté en tu familia.
No ha cambiado nada. El aprendizaje, los valores, siguen creciendo. Phil y yo ahora crecemos juntos.