La vie.

A finales de 1998, ser una mujer emocionalmente dispersa, y recién absorbida por este remolino de océanos que es Madrid, sin ninguna duda me proporcionó miedos, impulsos volátiles de valor y optimismo, pero sobre todo la seguridad de que los siguientes años iban a ser emocionantes, cambiantes, decisivos. La letra capital de un pergamino desafiante.

En Madrid sólo hay absolución para un pecado epidémico. La prisa. Que convierte a los hombres grises de Momo en agentes reales. Nativos apoderados de nuestro tiempo.

En el Madrid más callejero, cada cual trae el olor de su orilla.
Y su antídoto.

Un instrumento Uruguayo que asoma por la cremallera de la mochila y se arranca con una de Sabina. Y me siento afortunada de no perderme en el infinito del vagón, en esta hilera de cordones aburridos. Y me siento afortunada por saber disfrutar de ese momento. Y sonreímos al encontrarnos unos minutos, sabiendo que no nos veremos otra vez por estos ríos.

Y él se deja llevar, y yo atravieso contracorriente. Y me siento un torpe salmón subiendo las escaleras mecánicas hasta mi pequeña ración de oxigeno libre, con la frase de un buen amigo en la cabeza... akuna matata...

Continuará...

A Bucear!!

Se que por propia iniciativa, quizás nunca se me hubiese ocurrido apuntarme a un curso de buceo, pero el amor, que dicen que lo puede todo, en éste caso pudo conmigo.

Durante una semana nos torturaron con clases teóricas de aparente contenido francamente inútil. Durante toda la semana siguiente la tortura se materializó en putaditas variadas debajo del agua, en la piscina. (Los madrileños se apañan como pueden). Resulta que todo eso era bastante necesario.

Una que va buceando, y un profe me da un manotazo en las gafas, otro le cierra la botella a mi compañera y de postre me desatan las aletas. Para quien no sabe nadar bien, eso es exactamente... una tortura. Necesaria, pero tortura.

Sospecho que por la noche reponían el agua que me tragaba para poder continuar con el curso el día siguiente. Sin embargo, lo conseguí. Al final mantenía la calma, me ponía y vaciaba las gafas debajo del agua, me preparaba el equipo y las aletas tranquilamente en el fondo, y si me encontraba un compi víctima de alguna putadita, de dejaba mi regulador y luego el de repuesto... Prueba superada.

Y lo mejor de lo mejor....
El finde nos llevaron a Mazarón. Dos inmersiones el sabado y dos el domingo con mi profe, que es este de la foto, y es el mejor. Vimos barcos, pulpos, pececitos, estrellas, erizos.. De todo!
Me llené las manos de picaduras porque al principio no controlaba bien la flotabilidad y me caía al fondo como un saco de piedras, y claro.. los bichillos se defendían. Entre eso y las medusas...
Pero eso no me importó mucho.

La nota triste, un pescador a agnea que no calculó bien los tiempos, se quedó en el fondo y nos avisaron que buscasemos otro sitio en el que bucear para no molestar a los del rescate.
Mal rollo para los doce que ibamos en el barco, claro.

Y yo les digo a mis lectores Bucead! que es la leche!!
Otro día os hablo de la escuela de buceo con la que me he sacado el titulo, porque aún no tengo muy claro si la voy a recomendar o no. Voy a dejar pasar un día más y luego veo.
De momento se me acabó el tiempo del bocadillo.

Verte feliz, me hace muy feliz

Desde hoy adoro a tu italiano. Sin límites, sin reservas.
Definitivamente, verte feliz, me hace muy, muy feliz.
Forza Italia , picolina!!!

Adios, Garcia de Paredes

Todos tenemos una foto como ésta por casa. Los Peñalosa casi al completo, celebrando la navidad. En el trayecto en coche, mis padres me contaban, que cada calle de Madrid tenía luces de diferente color, para que el niño jesús, nos encontrara desde el cielo. Por supuesto que Papanoel no existía! A quién se le ocurre. Era el niño Jesús quien traía los regalos cada navidad montado en su estrella. Y cada año, el más pequeño, ponía la mano en el fuego, que había visto la estrella. Y el resto se lo quería creer.

Las cosas y las casas son para disfrutarlas. Año tras año, nos apiñábamos toda la tropa de primos en la biblioteca, con el tio Jaime, a.. jugar.. y ganarnos alguna que otra regañina. Pasamos de hacer casitas y carreras a contarnos "nuestras cosas". Pasamos del "vinito de niños" al culín de champán, y al copazo compartido. Pasamos de fumar en el baño, a fumar en la mesa con la mirada aguileña de toda una generación espectante. Hemos bailado mucho. Y de todo. Cri cri, Beatles, Charleston.. Los mayores y los pequeños. De pie sobre los altavoces. Y más de un año, los vecinos de enfrente nos observan con cierto escepticismo.

Anoche despedimos la casa de García de Paredes, entre demasiadas botellas de champán y un sentimiento extraño.

Las cosas y las casas son para disfrutarlas. Así que decidimos antes de cerrarla para siempre, hacer la última travesura. Cada uno escribió o dibujó en las paredes una pequeña despedida.

Lucía cumplió años y para no faltar a las buenas costumbres, durante un rato la peque fué nuestra protagonista. Las hadas, las princesas, lo importantes que son las amigas, chitichitibanban, cometas y el nenuco solete. Un éxito.

Todos estábamos de mudanza por dentro, aunque algunos ya tenían hecha la maleta. Qué dificil decir adiós a García de Paredes.

Pincha para ver la pintada

Desde que te vi, me enamoré

Cambiando de aires















Vivir cerca del retiro no es una mala opción. Pero cuando la alternativa es este paraíso, ¿Quién no se vendría a Castell de Ferro a tomar el sol indefinidamente?

Pues allá nos fuimos a la nueva casa de la tia Angelita, taladro en mano, a montar los muebles del Ikea, y por supuesto... a tomar el sol, y contarnos todas las novedades.

En éste rinconcito del mundo, lo mejor es dormir con las ventanas abiertas y ver amanecer. Abres el ojo, y ahí está el mar en el horizonte mientrar remoloneas un ratito más con las olas. Casi, casi como despertar en un barco. Y feliz.. se le ve muy feliz que es lo que importa. o no?

NERJA SE PRESTA PAR BUCEAR...

Hacemos una pequeña escapada a Nerja para comprobar que esto del buceo está hecho para nosotros. Después de colocarme OCHO kilos de plomo para no flotar, y una cantidad de aperos que debían sumar hasta unos 12 kilos... nos sumergimos con un profe, que parecía ser el colmo de la diplomacia y la calma.. y se agradece, la verdad.

Ya cuando me llegaba el agua al cuello, literalmente, empiezo a mutar en loro, que solo sabe repetir "yo salgo, que no me acuerdo de todo, yo salgo, que no me acuerdo de todo"... mientras Phil me coge de un brazo, el profe de otro, y me convencen a bajar.

Cierto. En cuanto pude comprobar que se respira bien con ese trasto, se me pasaron todos los males. Entonces viví mi segunta mutación a globito de helio. En cuanto me despistaba emergía involuntariamente. Digamos que mi primera inmersión fué como una atracción de feria. Cada dos por tres me agarraban por un pie, y tiraban de mi para mantenerme en el fondo. Todo es aprender.

En cuanto juntemos dinerillo, yo me apunto al curso... pero la proxima vez será en agua caliente, sin neopreno, y sin plomos... si se puede, claro.

BUDAPEST


Budapest. Murmullos de expléndida decadencia. Inmortales pieles areniscas ennegrecidas por el tiempo suspendido.
Cicatrices neorenacentistas infectadas de dudoso modernismo. La soberbia absolutista de un farol vigía, allá en lo alto. Esquivando penitencia de un castillo transparente. Olisqueando el rastro del terror en cada pliegue.

Pudorosa Kodály Körond tras las ramas para no evidenciar los tatuajes talegueros. De su fortaleza imperial.
Reflejo de una constancia, y una nueva adolescencia que da por no creer en nada.

Me temo que esta noche vas a ser mi sorpresa...


Este año escogimos "El regalo práctico". Y claro, además de eso, si a una se olvida del papel de regalo, corres el riesgo de que aquello no resulte como esperabas. Pero si algo me sobran son recursos, y sobretodo, poca verguenza. Porque un olvido deja de ser importante en el momento que lo conviertes en la excusa perfecta para pasar un buen rato.


A falta de envoltorio, Arancha recibió una nota con las instrucciones para conseguir su regalo.
(Otra a la que no le sobra la verguenza.)
Baja al bar de abajo, solicita la atención del encargado, y le suelta sensualmente: ...


"Me temo que esta noche tu vas a ser mi sorpresa.."

Lo increible fué la cara del encargado... y una de las camareras llorando emocionada al más puro estilo "sopresa, sorpresa". De peli.

En éste cumple 2007, además no podemos dejar de recordarnos que hay muchas cosas buenas que están empezando. Que se puede y se debe llorar de alegría.

En éste cumple, no puedo dejar de recordarte, que me siento afortunada de que estés aquí, conmigo, con nosotros, que eres una personita muy, muy especial, y que te mereces todo lo bueno que te pase en adelante. Que quiero que vivas este año con una "felicidad tranquila" disfrutando serenamente todo lo nuevo que comienza. Y que cumplas tu promesa de aprender a ser feliz contigo y solo contigo, junto a todos nosotros. Regalatelo por tu cumple, preciosa.
Te quiero un montón.

PARA RECORDAR


El manuscrito de las recetas Uruguayas para curtir la piel. El avión de madera que construiste de pequeño. Fotos. Miles de fotos, negativos y diapositivas. La vieja bicicleta. Los primeros cuadros de tu hermana. El cuerno. Reliquias informáticas de los 80. El osito sufridor que dió fe de tus pinitos en costura. Vuestros juegos de mesa.. de entonces. La antigua balanza. Montones de aperos fotográficos. Tu primer cuaderno de caligrafía.

Es curioso cómo para cada uno recordar tiene significados diferentes. A pesar de las mudanzas, siempre conservamos "el cajón", ese que parece que tiene doble fondo y que nada tiene que envidiar al bolso de Mary Poppins.

Cuando el cajón se te queda pequeño... es un buen síntoma tener una caseta en el jardín para todos los recuerdos que no caben en la memoria.

La lluvia quiso llevarse montañas de papel mojado. Y todo un container de recuerdos echados a perder. Incluso dió pie a la exterminación de cientos de generaciones de cucarachas. Pero hay sentimientos, emociones, momentos... que son nuestros. Esos no se van. Ni con agua caliente.

En el fondo no somos tán diferentes.